Sittaka, la marca chilena que reúne artesanía, moda y sabiduría ancestral

Un viaje hacia el interior en plena Amazonia peruana marcó la vida de Paulina Irazábal Garate y de paso inició el rumbo de su nueva vida profesional. En colaboración con She´s Mercedes hablamos con la creadora de la marca de sombreros Sittaka para conocer cómo nació este proyecto que potencia el comercio justo, el trabajo con mujeres y la artesanía.

 Corría el año 2013 y Paulina (34) vivía en Viena, donde trabajaba como estilista de moda. Allí desarrolló los primeros prototipos de sombreros usando una técnica de papel maché y el concepto de upcycling para rescatar materiales en desuso con potencial para transformarse en sombrero. Tiempo después, ya de retorno en Chile, exploró la posibilidad de reunir oficios ancestrales y materiales nobles en Perú, Chile y Ecuador. Sin embargo, debido a que ‘el llamado del alma fue más fuerte’ como ella misma lo describe, decidió empezar el viaje por el Amazonas y dedicarse a la medicina chamánica de las plantas. “Fue en ese viaje de sanación y exploración en el que planté la primera semilla de Sittaka, de la mano de la medicina de las plantas, la cultura Shipibo y las tejedoras de la caña brava”, adelanta.

Al año siguiente vivió varios meses en San Francisco de Yarinacocha, en Perú. Allí creó lazos con la comunidad Shipiba y Once de Agosto, donde habitan las tejedoras de la fibra vegetal de la caña brava, con quienes aprendió sus técnicas artesanales. De la fusión de artesanía con consciencia ecológica nació Sittaka, iniciativa textil de colaboración con las artesanas, brindando oportunidades de trabajo justo y empoderamiento femenino, rescatando su tradición y sirviendo como puente para mostrarlas al mundo.

Sittaka, marca de sombreros fabricados a mano por mujeres artesanas.

Poder femenino, economía circular y ‘arte usable’

 ¿Qué te motivó a trabajar con mujeres? La conexión con la naturaleza, y re-descubrimiento en el que me encontraba yo misma, reconectando con la madre, con la niña, la esencia de mujer. Creo que eso influyó en que formara lazos con mujeres. Asimismo, dentro de la cultura Shipibo, que son l@s médicos de la selva, las mujeres son las que ejercen el oficio artesanal. Si bien la mayoría de las personas que trabajamos para Sittaka somos mujeres, dentro del equipo hay hombres que han sido clave también para la construcción de las obras. Algunos tejedores, zapateros y también un sastre.

¿Cómo participas en el proceso creativo? Durante cuatro años hacíamos el trabajo juntas, yo viajaba a Perú y me quedaba meses en un lugar llamado Ani nii Shobo, un lodge de medicina chamánica. Ahí tenía mi taller, donde con Manuela -una mujer Shipibo- trabajábamos juntas casi todos los días. Primero nace la idea del diseño, corto las telas y las tiño con pigmentos vegetales, luego escojo una paleta de color para los hilos y le entrego el material a las artesanas para que libremente diseñen sus patrones llamados Kené, que son pintados a mano alzada con un pigmento vegetal y un barro fijador. Cuando las artesanas tenían su parte del trabajo listo, las piezas creadas retornaban a mí, y en ese momento ocurría para mí la magia: a partir de las piezas terminadas aparecían nuevas posibilidades de combinación y de diseño.

Actualmente el artesanal es realizado por indígenas de la selva peruana, ¿has pensado incorporar el trabajo de artesanos locales en algunos diseños? Vivo en Chile hace ya dos años, en los que me he dedicado esencialmente a mi entrega como madre. Pero mi corazón aventurero y espíritu creativo están confabulando para que precisamente se abra ese camino acá. Estoy en contacto con algunos artesanos y artesanas del sur de nuestro país para comenzar a desarrollar diseños para Sittaka. La fibra vegetal del junco, la pilwa de chupón y la paja de trigo son algunas de las maravillosas fibras que me gustaría incorporar.

¿Cómo participa Sittaka de una moda más ética y sostenible? Con el esfuerzo que hacemos para cumplir con las características de la economía circular, es decir, impulsar a utilizar la mayor parte de materiales biodegradables posibles en la fabricación de bienes de consumo, para que éstos puedan volver a la naturaleza sin causar daños medioambientales al agotar su vida útil. Los textiles que emplearemos para los nuevos diseños serán todos reutilizados (hasta ahora utilizábamos solo algodón y lino). A partir de artesanías textiles ya existentes peruanas, chilenas y del mundo le daremos nueva vida a través de un Sittaka. Realizaremos el trabajo cada vez más consiente para estimular la economía en ese sentido y demostrar que lo más preciado en la moda son productos hechos con amor por la tierra y su humanidad. En un futuro cercano me gustaría ofrecer un servicio de reparar, cambiar partes, o darle nueva vida a un Sittaka. Así no desechamos y contaminamos menos.

¿Qué es lo más difícil o desafiante de plantear un proyecto fashion que sea consciente, atractivo y rentable? Que sea rentable, es lejos mi mayor desafío. Para que exista producción permanente es necesario estar diseñando y creando todo el tiempo. Estoy aprendiendo a soltar y delegar también.

Paulina Irazábal, creadora de Sittaka

¿Para quiénes es Sittaka?  Sittaka es arte usable, para todos, son piezas que despiertan la curiosidad y el asombro en las personas. Poseen vida y memoria ancestral, hasta tienen aroma. Si te gusta la moda, puede que te guste un Sittaka, así como también si te gusta la naturaleza.

¿Dónde podemos encontrar la marca? En septiembre estuvimos en Paris, nos invitaron a un desfile llamado Presente Ancestral, de moda ¨Slow¨. También estuvimos en un Trunkshow donde vendimos algunas piezas y ahora se están yendo a Berlín a un mercado Nómade. A través de Instagram @sittaka, nos pueden contactar para más información.

¿Nos puedes adelantar cuáles son tus próximos pasos? Viajes de exploración por Chile, norte y sur para conectar con chilenos artesanos y así ofrecer oportunidades de trabajo aquí donde más se necesita en este momento de crisis y transición. Y en paralelo, seguir trabajando con las mujeres del Amazonas.