Aprende a decir que ‘no’ y vive en equilibrio y más feliz

Poner límites es muchas veces resulta un gran desafío, y sin embargo, es una de las prácticas más beneficiosas para nuestro bienestar personal. Para saber en profundidad su poder y beneficios, conversamos con la psicóloga especialista en desarrollo de autoestima Claudia Pinto. 

“Decir ‘no’ es la oportunidad que se abre en la relación con los demás, donde somos nosotras mismas y logramos tener la libertad de reconocer aquello que realmente necesitamos y no aquello que creemos que debemos ser frente a los ojos de otros. Cuando somos capaces de decir ‘no’, somos cuidadosas con nosotras mismas, le decimos que no al otro e inmediatamente es un sí personal”, explica Claudia Pinto, psicóloga y maestra de Registro Akáshicos ARCI.

Y agrega: “Es la mejor forma de comenzar a poner límites en nuestras relaciones, el punto de partida de una nueva forma de estar en la relación con los demás, donde nos permitimos ser auténticas, sin sentir que somos egoístas o poco empáticas: por el contrario, es el reconocimiento de nuestro valor personal, donde podemos ver nuestras reales necesidades y no aquellas que se supone debemos cumplir”.

¿Qué sacrificamos al no ser capaces de verbalizar nuestros propios deseos?

Decir ‘no’ conlleva que cada una asuma que tiene una responsabilidad consigo misma que involucra cubrir en primer lugar sus necesidades, priorizando lo que le genera bienestar. Una vez que podamos ser capaces de integrar lo relevante del bienestar personal, podremos comprender que poner límites claros y directos implica valorizar lo que se tiene y se es como persona y mujer.

Además, el desafío se vuelve aún más difícil para nuestro género, según explica Claudia: “la tendencia habitual en las mujeres es sentirse culpables cuando se niegan a las solicitudes del entorno, por cuestiones culturales y sociales impuestas que las mujeres hemos asumido como parte de nosotras. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la culpa es un sentir que no proporciona más que peso y sensación de incumplimiento hacia las normas sociales y culturales intrínsecas que se le atribuyen al rol de la mujer. Por lo tanto, la culpa no tiene ninguna otra función más que generar un sentimiento de represión y auto sanción frente a lo que no se cumplió de las expectativas externas”.

Sobre todo para quienes no están acostumbrarlas a hacerlo, ¿cómo incorporar esta habilidad asertivamente en nuestra vida? Lo primero es darse cuenta de que esto representa una necesidad a la que queremos atender, luego ver cómo esto nos ha afectado en lo cotidiano y desde ahí cambiar los hábitos de cómo nos relacionamos.

Una forma sencilla de abordar este cambio es construir listados de aquellas situaciones en las que se sienten “obligadas” a decir o hacer algo que no les hace sentir bien consigo mismas, de inmediato por cada situación anotada revisar cuáles son los efectos adversos que eso trae en la propia persona en el aspecto mental, emocional, físico y en cuanto a los recursos que requiere cumplir con ello. Por último, hay que establecer qué beneficios concretos le trae a la persona negarse a la solicitud por cada una de las situaciones registradas.

Acá comparte algunos ejemplos prácticos para decir que no con empatía y asertividad:

“Me doy cuenta que para ti es necesario e importante que yo haga…Sin embargo, no puedo hacerlo porque me quedaría sin tiempo para…, espero lo entiendas”.

“Cuando tú me pides que haga…no me siento cómoda, porque me implica restar energía y tiempo de aquello que me hace sentir bien conmigo, por esta razón es que no lo voy a hacer”.

“Aun cuando en otro momento lo he hecho, en esta ocasión no voy a hacer lo que me pides, porque necesito ocuparme de mis temas, espero lo entiendas”.

Hay infinitas formas, y siempre es fundamental decirlo de manera clara y directa, siendo capaz de ponernos en el lugar del otro, y transmitirlo en el momento y lugar adecuado. Pero lo más importante, es tener presente cómo me siento cuando soy capaz de decirle al otro que no y tener en cuento cómo me beneficia esa respuesta.