Vichy, el estampado a cuadros confirma que es inmortal

Como sacado de un clásico mantel de picnic, desde que irrumpió en la moda a mediados de los `90, el estampado Vichy no abandonó más su protagonismo. Con cuadros de diferentes colores, casi siempre en blanco y negro, esta temporada el Vichy vuelve a demostrar su calidad de inmortal.

Igual que muchas de las tendencias de moda más clásicas, este estampado tiene su origen como pieza utilitaria, la que más tarde derivó en un elemento de moda. Surgió en el siglo XVII en La Provenza francesa, en la ciudad del mismo nombre: Vichy. En un comienzo esta tela de cuadros se utilizaba exclusivamente para fabricar servilletas y manteles, comúnmente en blanco y rojo, pero durante el periodo de post guerra a mediados de la década del 90, el panorama cambió, y el Vichy se empezó a usar para confeccionar las camisas de hombres y mujeres que trabajaban en el campo.

La moda se demoró un par de años hasta apoderarse de este estampado, cuando el diseñador francés Jacques Esterel decidió tomar el Vichy para hacer diseños, a estas alturas icónicos, como el vestido de novia de Brigitte Bardot para su matrimonio con el actor Jacques Charrier. El original traje de novia en rosado, blanco y con detalles en encaje causó toda una revolución en la moda nupcial de la época, y marcó el ingreso definitivo del Vichy a las pasarelas y al clóset de las celebridades de la época, como Jane Birkin y Twiggy.  

Desde entonces el estampado resurge cada año, tiñendo transversalmente las temporadas. Para este invierno, las prendas favoritas a cuadros son los pantalones rectos, ojalá de tiro alto para alargar visualmente las piernas y que dejan algunos centímetros del tobillo al descubierto; los blazers de hombros prominentes y doble botonadura, perfecto para darle una onda más elegante a looks casuales. Otra buena alternativa es ir por el total look en blanco y negro, una apuesta segura para llevar la tendencia a su máxima expresión.