Da vida nueva a tus pañuelos y bufandas usándolos de 5 formas

Versátiles y útiles, los pañuelos y bufandas son un accesorio excelente, aportan abrigo y estilo rápidamente. Aunque lo más fácil es enrollarlas al cuello o llevarlas abiertas con los costados sobre los hombros, hay varios nudos capaces de sumar el toque chic al outfit. Sigue leyendo para aprender a llevarlas como si estuvieras en las semanas de la moda.

La bufanda no siempre fue pensada para abrigar el cuello, ¿sabías? Sus inicios se remontan al antiguo Egipto y servían para recoger el sudor. Entre medio sirvió para denotar rango militar, como en la antigua China y se convirtieron en un símbolo de lujo en el reinado de Victoria de Inglaterra a mediados del 1800. La bufanda actual eso sí nace en Inglaterra, donde empezó a fabricarse en lana, aunque también es popular en seda –se pusieron de moda en los 50 y 60 con personalidades como Brigitte Bardot o Grace Kelly).

Procura elegirlas de materiales que resulten buenos aislantes, como algodón y los tejidos con lana, porque te abrigarán mucho más. Hay muchas maneras de llevarlas con estilo, a continuación, te mostramos nuestras favoritas:

La más sencilla es llevarla abierta por detrás de la nuca. No hay ninguna ciencia aquí, salvo aprovechar de lucir el estampado del pañuelo o lucir una bufanda llamativa que aporte al look. No es la opción más abrigadora, es más bien para lucirla que otra cosa.

Como manta. Esta es ideal para pashminas y pañuelos cuadrados XL, además es una buena alternativa para sumar una dosis extra de abrigo en días fríos. Lo puedes poner detrás de los hombros y cruzarla un extremo sobre uno de los hombros.

La forma básica, funciona para pañuelos y bufandas. Consiste en enrollarla alrededor del cuello con una sola vuelta, no tiene ninguna ciencia y es imposible fallar.

Anudado al cuello, consiste en enrollar un pañuelo (delgado) y amarrarlo por el frente. Puedes hacer una cinta para que se vea más protagónico.

Con un nudo simple, similar a una corbata, basta poner el pañuelo o bufanda por detrás de la nuca, y con los extremos hacia adelante, toma una de las puntas y crúzala por debajo de la otra.