3 posturas de yoga para dormir mejor

¿No has dormido bien últimamente? Un buen descanso es fundamental para tener energía y buen ánimo. Mantener buenos hábitos alimenticios y practicar deporte con frecuencia favorecerá un sueño reparador. También hay secretos que ayudan bastante: posturas de yoga que son ‘mágicas’, pues propician la calma, preparan al cuerpo para descansar y las puedes hacer en tu casa.

La práctica constante de yoga tiene múltiples beneficios, como trabaja la respiración de forma consiente relaja el cuerpo y la mente, estado ideal para preparar el sueño. “En yoga existen las prácticas solares –recomendadas para la mañana porque activan el cuerpo-, y las lunares, recomendadas para la tarde, ya que activan una energía más pasiva, ideal para un buen dormir”, aclara Paula Portugueis, instructora de yoga y fundadora del centro Surya Yoga y creadora del método Surya Flow.

La práctica frecuente de yoga beneficia el buen dormir, “permite oxigenar los órganos internos, aumentar la circulación sanguínea, tonificar los músculos y estirar la espina dorsal. Genera conciencia corporal y eso permite, entre otras cosas, un descanso reparador. En la medida que eres constante, tu mente y cuerpo se ‘entrenan’ para dejar atrás el día y entrar en la etapa de descanso cuando corresponde”, explica Paula.

En general, las flexiones hacia adelante nos ayudan a conciliar el sueño, porque actúan sobre el sistema nervioso y lo calman. Paula nos enseña tres asanas que puedes hacer fácilmente en tu dormitorio:

Uttanasana o postura de la pinza: Es una postura que activa los músculos isquiotibiales, alivia la ciática y estimula el correcto funcionamiento de los órganos internos. Calma la mente, alivia la ansiedad y facilita el relajo. Consiste en una flexión hacia adelante, con las piernas juntas y estiradas. Cierra los ojos y mantén 10 respiraciones profundas.

Paula Portugueis nos enseña Uttanasana.

Malasana: Se dice que es una postura para combatir el miedo, aquieta la mente y relaja la tensión acumulada en la espalda baja. También favorece el tránsito intestinal, abre las caderas, relaja y tonifica sus músculos y estira la columna vertebral y las ingles. Separa las piernas un poco más del ancho de las caderas, gira los pies hacia fuera, flexiona las rodillas y ponte en cuclillas. Fíjate que las rodillas estén situadas por encima de los dedos de los pies y que los talones toquen el suelo (si te falta flexibilidad te puedes ayudar con una manta debajo de los talones). Junta las palmas de las manos en el pecho y con los codos presiona las rodillas hacia afuera. Respira profunda y suavemente por 10 tiempos.

 

También se puede ejecutar como una flexión hacia delante, en cunclillas y con las caderas abiertas. Con los pies juntos, te inclinas hacia el frente de forma relajada, mientras las caderas se abren.

Paula enseñando Malasana.

Balasana o postura del niño: Estira toda la zona lumbar y si se realiza con los brazos hacia adelante también ayuda a estirar los hombros, relaja el sacro y la parte posterior de la pelvis. Contribuye a reducir el estrés y la fatiga, relaja. “Es la madre de las posturas de descanso, es simple y fácil de hacer, así que es apta para todas las personas”, dice la instructora. Te arrodillas en el piso con los pulgares juntos, las rodillas separadas al ancho de las caderas, y te sientas sobre los talones. Toma aire y al exhalar inclina el cuerpo hacia adelante, hasta que la frente se apoye en el piso. Puedes llevar los brazos hacia adelante o apoyarlos al costado del cuerpo. Mantén durante 10 respiraciones.

Paula en la postura del niño.

Pon estos asanas a prueba hoy y nos cuentas. ¡Qué tengas un buen descanso!