Aprende a hacer tu agua de rosas en casa y aprovecha sus beneficios

El agua de rosas es un tónico que pareciera existir desde siempre. Es el secreto de belleza de las abuelas y se le reconocen muchos beneficios para la piel. Se elabora a partir de pétalos frescos, y es antiinflamatorio, descongestionante, cicatrizante, calmante y regenerativo. Conversamos con la sicóloga, terapeuta floral, herborista y creadora del sitio web Andes Guardianes, Constanza Richards para conocer en profundidad las propiedades de este elixir y nos enseñó a fabricarlo en casa. 

La fitoterapia, poder curativo de las plantas, existe desde tiempos inmemoriales. La cosmética natural ha crecido fuertemente en los últimos años y compite casi a la par con la industria tradicional. Dada la tendencia de moda y belleza “slow”, son muchas las mujeres que prefieren usar productos de origen natural, ya sea por intolerancias de la piel o por un compromiso con el medio ambiente. Existe una gran variedad de aceites esenciales que podemos incorporar en nuestra rutina de belleza y el agua de rosas es uno de ellos.

“La receta tradicional de agua de rosas es un hidrolato, también llamado agua floral. El hidrolato es un fitopreparado que se obtiene a partir de un proceso de destilación de vapor usando plantas frescas. El agua de rosas se elabora a partir de pétalos de rosa frescos, y tiene propiedades que resultan útiles en piel irritada, es antiinflamatoria, descongestionante, cicatrizante, calmante y regenerativa. A partir de eso podemos deducir que se puede usar en diversos casos, desde la piel con acné a piel con rosácea, como calmante para después de afeitarse y mucho más”, explica Constanza.

La preparación de este tónico consiste en lavar suavemente los pétalos de rosa con agua fresca, para eliminar bichitos y partes que no estén en buenas condiciones. Luego, pon los pétalos en un bowl de vidrio o acero inoxidable y añade agua destilada en proporción 1:2, es decir, por cada parte de pétalos, deben ir dos partes de agua. Sumerge el bowl a baño María y déjalo hervir a fuego suave hasta que los pétalos hayan perdido el color. Una vez listo este proceso, retira del fuego, deja enfriar, y cuela con un colador previamente esterilizado con agua hirviendo. Guarda en un frasco de vidrio y mantén refrigerado.

“El agua de rosas casera dura alrededor de un año y debe estar siempre refrigerada en un frasco de vidrio. Para que pueda ser natural sin la necesidad de añadir preservantes, se debe cuidar de la acción de bacterias; usar un frasco esterilizado, utensilios limpios, y no tocar la preparación con los dedos”, recomienda la herborista.

Se sugiere usar una o dos veces al día, o cuando sientas la necesidad. La piel agradece la rutina, así que es importante mantener el hábito diario de su aplicación, que puede ser con un algodón o con rociador.

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